Del Acuerdo de París a la COP30: balance y desafíos según Christiana Figueres
Durante una conferencia de prensa organizada por The Oxford Climate Journalism Network, la reconocida diplomática costarricense y exsecretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Christiana Figueres, compartió un agudo análisis del momento climático actual y los desafíos que enfrenta la comunidad internacional de cara a la COP30 en Brasil. Sus reflexiones abordaron desde el papel de los medios de comunicación hasta las dinámicas políticas en Estados Unidos, pasando por las oportunidades que se abren con la próxima COP30 en Brasil.
La conferencia inició con unos saludos en español a los periodistas presentes, recordando su origen tico y su fuerte conexión con Latinoamérica. A continuación, Figueres reflexionó sobre la situación política en Estados Unidos y su influencia en las negociaciones climáticas, destacando la fuerte presión financiera que está ejerciendo el sector de los combustibles fósiles pero que se mantiene fuera de la opinión pública, logrando invisibilizar su responsabilidad en la narrativa pública, en parte debido a la falta de cobertura crítica en los medios de comunicación.
A nivel global, Figueres enfatizó que el desafío ambiental se ha intensificado: "El año pasado superamos el umbral de 1,5 °C de calentamiento global, y eso ya tiene efectos en la mayor parte de la población". Mencionó que los costos por impactos climáticos superaron los 230 mil millones de dólares, pero también destacó un contraste esperanzador: "Estamos en una curva exponencial de soluciones. Las inversiones en energías limpias ya duplican a las de combustibles fósiles, la energía solar bajó su costo en un 35% y las baterías para autos eléctricos en un 20%". Sin embargo, advirtió que estas dos curvas —la del daño climático y la de las soluciones tecnológicas— compiten y se cruzarán en un punto crítico.
Asimismo, realizó una evaluación de la acción climática en la última década, Figueres fue clara: "Vamos bien, pero vamos lento". A pesar de que la descarbonización de la economía avanza y es "irreversible, incluso con la locura de EE.UU.", el problema radica en la velocidad y la escala del cambio. Además, indicó que, ante la salida de EE. UU. del Acuerdo de París, hay una oportunidad de que China tome el liderazgo comercial y climático. Aun así, insistió en que la dirección del cambio es firme: "Es tan irreversible como la evolución del teléfono fijo al móvil. La tecnología se mueve y no se detiene. Las políticas son cíclicas, pero la dirección ya está establecida".
Rol del sector privado en la acción climática
Figueres subraya que el papel del sector privado es clave para implementar lo ya acordado en los marcos multilaterales. Aunque el diseño de las COP ha sido útil como espacio de negociación, el trabajo principal hoy no está en nuevas negociaciones, sino en la implementación doméstica. Esta implementación recae en los sectores privado y financiero, mientras que los gobiernos tienen la responsabilidad de generar las condiciones habilitantes, mediante subsidios adecuados e incentivos que ofrezcan certidumbre a largo plazo.
Además, enfatiza que no debe existir dicotomía entre acción climática y rentabilidad empresarial: el cambio climático debe abordarse desde la materialidad del negocio. En esa línea, se destaca que el sector privado debe comprender que invertir en sostenibilidad y adaptación no es una carga, sino una oportunidad competitiva, especialmente en mercados emergentes como Brasil, donde los vínculos entre energía, biodiversidad y economía real son inseparables.
La COP30 y el liderazgo de Brasil
De cara a la COP30, Figueres expresó optimismo sobre el rol que Brasil podría desempeñar como país anfitrión, marcando un contraste con las conferencias previas, todas lideradas por petroestados. Destacó que, aunque la reciente adhesión de Brasil a la OPEP+ ha generado controversia y sus políticas aún promueven inversiones en combustibles fósiles, existe, para Figueres, una diferencia fundamental con las anteriores presidencias lideradas por petroestados. Esta diferencia radica en la “intención y la integridad”.
"Brasil comprende su responsabilidad, no solo hacia la Amazonía, sino también con el mundo entero. Las presidencias anteriores de las COP adoptaron discursos explícitamente favorables al sector de combustibles fósiles, pero Brasil no permitirá que esto ocurra. Su diplomacia es sólida”. Mencionando luego el liderazgo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, conocido como Itamaraty, y respaldada por figuras clave como el presidente de la COP30, el embajador André Corrêa do Lago, y Ana Toni, quien desempeña un papel destacado desde la sociedad civil.
Para Figueres, la clave de la COP30 está en alinear al sector público y privado durante los próximos 10 años: “Esto no se trata de una sola conferencia, sino de una trayectoria. Un hito, no un destino”.
El rol de la comunicación climática
Frente a una audiencia exclusiva de periodistas, Figueres profundizó sobre el rol de la comunicación en la acción climática y expresó preocupación por la desconexión entre la población y los mensajes sobre cambio climático. "Aunque la mayoría quiere que los gobiernos actúen, no estamos movilizando bien el mensaje. Necesitamos que pasen de querer el cambio a exigirlo". En ese marco, subrayó el enfoque de su plataforma Global Optimism, que promueve una teoría del cambio centrada en el trabajo personal para catalizar la acción colectiva. "Invitamos a las personas a girar hacia su eco-duelo. Aceptarlo como una reacción natural, pero también a transmutar esa energía para generar el cambio".
También criticó la desconexión entre el mensaje climático y las audiencias. Citando que solo el 40% de la población confía en las noticias y señalando que el mensaje debe contextualizarse y conectar con las realidades de las personas. “A las familias hay que hablarles desde su humanidad; a las empresas, desde la materialidad de sus negocios; y a los gobiernos, desde temas que les interesen como la seguridad energética”.
Como conclusión, Figueres advirtió que parte del problema está en cómo se ha comunicado la crisis climática. "Hemos perdido al público. Llenamos sus cabezas de datos que no significan nada para nadie. Les hicimos sentir culpables. Nos ha tomado años entender que los temas climáticos, los derechos humanos y la igualdad de género están conectados. Pero complicamos tanto el mensaje, que nadie nos entiende. Sonamos como profesores universitarios, mientras que el otro lado tiene un mensaje claro: eliminar el cambio climático".
Cobertura: María Julia Arana, periodista becada por The Oxford Climate Journalism Network, de la Universidad de Oxford y Reuters Institute.
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